Cuando el YO se escurre entre los dedos - Parte 3 de 3
(leer parte 1)
(leer parte 2)
Pero, ¿cuál
es ese puente entre el YO y YO-MISMO que ha perdido Jane? Nos evoca una
importante distinción propuesta por el filósofo alemán Edmund Husserl, una de
las figuras fundadoras de la escuela filosófica conocida como la fenomenología.
Husserl creía que el cuerpo tiene un
aspecto dual: era tanto un objeto físico y orgánico del mundo que podía ser
percibido como tal desde el exterior (Körper,
en alemán) – pero el cuerpo era también vivido y experimentado desde el
interior, dentro de una perspectiva irreductible en primera persona (Leib). Una persona anoréxica, por
ejemplo, podría experimentar a su cuerpo subjetivamente como muy gordo,
mientras que un observador exterior lo podría ver como extremadamente delgado,
solo piel y huesos. Crucialmente, para la mayoría de las personas, el Leib como se experimenta desde el
interior se siente como más real que el Körper
que es observado desde fuera. Incluso para aquellos con DPDR, de alguna manera
el Körper es más relevante.
Una amiga mía, Sarah, que también
sufre despersonalización, lo describe así. Imagina que estás sujetando con las
manos una bola de cristal de esas que nieva en su interior. El mundo es la
bola, pero tú sientes que estás en la parte exterior del cristal. De alguna
forma, eres incapaz de conectar con el YO que hay dentro de esa bola que sería
el mundo. La conexión y su ausencia hace la diferencia entre sentirse vivo o
no.

Hasta ahora he tenido cuatro grandes episodios de DP.
Llevo ahora mismo cinco años dentro de un episodio que no muestra ningún signo
de disminuir. La experiencia cambia a medida que se hace más crónico. Las
primeras veces, la sensación era peculiarmente física. Justo después de comer
el yogurt, tenía un recuerdo claro de cómo me había sentido un poquito antes y
podía identificar los cambios únicos y físicos que me estaban impidiendo
sentirme bien. Mi visión no seguía adecuadamente a los objetos alrededor de la habitación,
me sentía mareada; mis reacciones estaban retardadas. Estos días, yo experimentaba
la despersonalización sobre todo como una ausencia de narrativa. Los momentos
de tiempo parecían que se desvanecían a medida que iban pasando y la vida
transcurría como una serie de escenas sin relación ninguna.
La pérdida de la narrativa de
Jane da pistas sobre otro conjunto de conceptos fenomenológicos, tocando en procesos
más que en los cuerpos. Para Husserl, la experiencia subjetiva tiene una
intrínseca dimensión temporal – los eventos fluyen desde el pasado hacia el
futuro pasando por el presente. Para ser alguien, él dice, hay que vivir a
través de algo (Erleben). Esta dimensión parece estar ausente en la
DPDR, incluso aunque los sufridores conservan una capacidad contrastada:
sobrevivir o permanecer vivos, como una criatura meramente orgánica (Leben).
Si nos
atascamos en un YO-como-objeto, nunca más afectaremos ni seremos afectados por
el mundo ni por los demás.
Estos
conceptos de la fenomenología nos pueden ayudar a ajustar algunos de los
debates existentes dentro de la filosofía de la mente. Por ejemplo, algunos
filósofos como Husserl, Jean-Paul Sartre, Dan Zahavi y Dorothée Legrand han
escrito acerca de la noción de auto-conciencia reflexiva: un tipo de primitivo,
primigenio sentido de uno mismo. Corresponde al conocimiento, que damos por
sentado, que esta cosa que llamamos YO es el protagonista de su propia
experiencia, al contrario que un objeto que sea nuestro o el de otra persona.
Por ejemplo, cuando yo inspecciono mis propios pensamientos, o me examino
delante del espejo o leo mis signos vitales en un smartwatch me tomo a mí mismo
como el objeto de la experiencia.
Pero cuando siento el viento que mueve mi cabello, me sumerjo en el placer de
leer una novela o sufro un dolor de cabeza, me siento como si YO fuera un individuo.
Quizá el
sentirse vivo por completo y de forma adecuada, entonces, depende de un tipo de
identidad pre-reflexiva que nos permite movernos sin darnos cuenta entre los
puntos de vista objetivo y subjetivo. En términos fenomenólogicos, podríamos
decir que vamos alternando sin darnos cuenta entre el ámbito externo del Körper/Leben y el interno del Leib/Erleben. Cuando funciona bien, esta
apertura experiencial permanece tácita y es imperceptible, incluso sabiendo que
impregna y sostiene casi todo lo que hacemos. Pero cuando perdemos el enlace,
como Jane dice que ha perdido, la sensación de vivir en la realidad también desaparece.
Nos quedamos atrapados en el ámbito del YO como objeto y nunca más tendremos
una impresión de afectar o ser afectados por los demás o por el mundo.
Cuando la despersonalización es muy
profunda, todavía persigo ser y estar con alguna otra persona, porque parece
que la constante fuente de interacción es la única cosa que me permite mantener
una conexión con el mundo. Esto incluye buscar el contacto físico con
cualquiera con el que esté. Es como si necesitara ser la otra persona porque mi
propio sentido del YO no es lo suficientemente fuerte para sostenerme.
A medida que
han pasado los años he entrado y salido de diversos brotes de
despersonalización, he construido un cuerpo de evidencia que sugiere que nunca
perderé contacto conmigo completamente, aunque todavía me sienta
desagradablemente cerca de perder ese tenue asidero. Incluso cuando lucho para
tejer un segundo junto con el siguiente, mi comprensión teórica de quien soy
permanece. Esta ausencia de un desplazamiento hacia la psicosis es una de las
características que definen esta enfermedad.
La experiencia de vivir con DPDR indica que comprender de forma
objetiva y teórica quienes somos no es suficiente para sentir de verdad que
somos alguien. Pero, ¿es esta sensación una característica del mundo real e importante o simplemente uno de
aquellos fenómenos peculiares que inventaron los filósofos para hacer la vida
incluso más difícil de lo que ya es? Empiezo a preguntar a Jane que cree, pero
ella amablemente me interrumpe y se levanta sin acabar su te. Necesito
comprobar que el mundo todavía sigue ahí fuera – real, dice. Jane se mueve
alrededor un poco, toca los objetos, mira por las ventanas, huele el jabón que
perfuma sus manos. Me siento en el exterior del cristal de la bola que contiene
su experiencia. Pero ¿hay una forma para que ella vuelva?
La recuperación de un episodio puede
ser tan imperceptible como repentino su comienzo. Las semanas y meses después
de lo de Francia fueron un carrusel de doctores y de diferentes diagnósticos
desde alergía al polen a condiciones neurológicas pasando por el desorden de
estrés post-traumático. Pero no tener tu síntoma principal adecuadamente contrastado
es muy angustioso.
Hace como
dos años, mi terapeuta me sugirió que viera al psiquiatra de la clínica. El fue la
primera persona que describió mis síntomas como Despersonalización y Desrealización.
Nunca había oído esas palabras antes – pero nada más decirlas, supe que por fin
tenía un diagnóstico. No hizo que mejorara, pero me dio un vocabulario y quitó
un poco de hierro a mi condición de alguna manera.
Había otros
dos componentes vitales en ese primer periodo de recuperación. El primero fue
distraerme – Si yo estaba constantemente inmersa en algo interesante o
divertido o retador, entonces podía encontrar un poco de espacio lejos de la
despersonalización. El otro fue observar mis propios procesos de pensamiento e
intentar dejar marchar a aquellos más destructivos. Esto es más difícil de lo
que parece, ya que aquellos pensamientos te dominan a cada instante. Requiere
perseverancia y disciplina.
Jane vuelve a la mesa, más tranquila de momento porque el mundo sigue allí. Su relato de vivir con
DPD sugiere que aunque el YO fuera una ilusión desde el punto de vista
científico, su presencia en nosotros es lo que nos ancla al mundo. Si el YO es
un componente tan vital para lo que significa experimentar la realidad, los
filósofos deberían ser prudentes para no rebajar su importancia.
Todavía tengo en la memoria como se siente cuando se va la despersonalización. Son periodos de una alegría indescriptible. Son recuerdos que intento tener presentes cuando las cosas se ponen feas - recuerdos de simplemente sentarme a la mesa de mi pequeña cocina de mi apartamento, sin sentir la necesidad de lograr nada, ni funcionar o ocuparme de algo. Solo estar, solo vivir.
Entrevista realizada a Jane por Anna Ciaunica, doctora en filosofía y psicología por la Universidad de Porto cuyos campos de interes son la Despersonalización y la auto-consciencia del cuerpo
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Anna Ciaunica | |