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jueves, 17 de noviembre de 2016

"La DP como un despertar filosófico" - Por Elena Bezzubova (PSYCHOLOGY TODAY)

La Despersonalización como un despertar a la filosofía
La sensación de irrealidad nos despierta reflexiones sobre el mundo, sobre uno mismo, sobre qué es la conciencia y sobre la realidad.
Post del 31 de Octubre de 2016

Mientras describía sus sensaciones de irrealidad, Dorothy, una joven asistente dental, rubia, en forma y entusiasta esquiadora, hablaba de "una esquirla filosófica de mi cabeza". Ni es fan de "Star Wars" ni de Matrix, donde se usan expresiones similares, ni tampoco es una persona a la que le encante la filosofía para nada. "Las sensaciones que origina la DPDR de un yo mecánico y distanciado así como de un mundo ilusorio me hacen pensar sobre, ¿Qué es la realidad?, ¿Qué es el mundo? y ¿Quién soy yo? Analizando sus pensamientos y sensaciones escritos en su diario ella se pregunta si la DPDR es un desorden que arruina la sencillez y certeza de la realidad cotidiana o si es una ventana que muestra la complejidad e incertidumbre de la verdadera realidad. Al sufrir la desgracia de la desconexión ella también reconoce que la DPDR le ha hecho entender su profundo "conflicto interior con ella misma". Ella concluía diciendo que "La DPDR me ha convertido en una filósofa"

Fuente: Cortesía de Masha Goncharova


Dorothy no es la excepción. Un estudiante Canadiense, un piloto Berlinés, un ingeniero de Boston y un bibliotecario Siberiano - personas con DP en todos los ambitos de la vida - comparten esta interesante característica : la sensación de irrealidad va unida a preguntas filosóficas.

La conexión aparece como algo muy representativo de un cierto tipo de DPDR que se caracteriza por un estado reflexivo altamente desarrollado. La reflexión es un proceso de introspección o de autoanálisis: pensar una y otra vez sobre muchas cosas diferentes. 
La reflexión surge como un intento de entender, clarificar y encontrar un sentido y un significado a las cosas. La reflexión típica hace "grandes" sus cuestiones y las pone en un plano filosófico. Una buena muestra de como la reflexión se aproxima a la DPDR y a la filosofía es una muestra del diario de Dorothy:

¿Qué es la filosofía? Me pregunto ¿Quién soy yo?, ¿Soy real?, ¿Qué es el mundo?, ¿El mundo es real?, ¿Qué significa que sea real?,

Uno podría añadir a la comparacion de Dorothy que la filosofía se pregunta estas cuestiones aspirando a entender la esencia del yo y del mundo que hay alrededor. La DPDR se pregunta esas mismas cuestiones en un intento febril y desesperado de parar el torbellino tan desagradable de una realidad que ve como desaparece y poder recuperar la solidez del yo en medio del mundo.

El tipo de DPDR filosófica presenta una alteración de la conciencia de uno mismo estrechamente relacionada con la reflexión superdesarrollada. La reflexión en sí misma podría ser vista como una experiencia natural de la sensibilidad filosófica. Realmente ayuda a sentirse real, contribuye a la integridad del yo y a la constancia de una vida ya centrada en uno mismo. Sin embargo, un obsesivo y agobiante auto-análisis potencialmente puede hacer que disminuya el sentido de la realidad y perdamos la integridad del yo. Un viejo dicho señala que sin reflexión uno nunca puede encontrarse a uno mismo, pero que una reflexión "sin medida" nos puede llevar a la pena de perder la sensación del YO.

La gente con este tipo de DPDR hiper-reflexiva  experimenta frecuentemente señales de auto-analisis intenso de forma muy molesta cobijando cuestiones filosóficas durante toda su vida. Una característica típica de su infancia es la combinación de avanzado desarrollo intelectual y una alta sensibilidad emocional. Son pensadores y soñadores con una tendencia a profundizar en temas de adultos. Pensamientos de miedo a la muerte de ellos mismos o de sus padres, plantearse el sentido de la vida, sus dudas sobre las intenciones de la gente, su interés por lo desconocido, sus consultas sobre la magia de los números o sobre las lejanas galaxias frecuentemente son parte de sus primeros años de niñez. Un paciente dijo que cuando el era niño, incluso sin saberlo de forma consciente, ya sentía de forma precisa "cierto grado de duda y de complejidad sobre la realidad que se convirtió en algo que alarmantemente me llegó luego en forma de DPDR"

La DPDR filosófica se corresponde a una ansiedad de un tipo determinado - inseguridad ontológica, un término, inventado por el psiquiatra británico R.D. Laing. La ontología es una parte de la filosofía que se centra en los fundamentos del ser. Me refiero con inseguridad ontológica a la pérdida de identidad que ocurre cuando el YO y el MUNDO parecen más irreales que reales. Uno de mis pacientes, a su modo, recogió el mismo espíritu de R.D Laing llamando a su despersonalización "torbellino del ser".

La base de la DPDR es la urgencia de superar el distanciamiento del mundo y encontrarse a uno mismo que se corresponde con el antiguo dicho: "Conócete a tí mismo" y que es considerada como el comienzo de la corriente filosófica griega que nos llevó a la actual filosofía europea moderna. El ¿Quien soy yo? típico de la DP es un eco de los temas centrales de la introspección filosófica y de cómo la gente que tiene DP es capaz de captar los aspectos mas intrinsecos y profundos del YO. Merece la pena destacar como el distanciamiento del yo y de mundo que se produce en la DPDR permite una comprensión más profunda de la autenticidad y de la identidad y de cómo la DPDR nos abre el camino hacia la personalización.
Muchos pacientes resaltan que a pesar de sus penurias, la DPDR también les ha aclarado su comprensión del yo, del mundo y del sentido de la vida.

El interés entre el enlace entre la búsqueda del yo y el pensamiento filosófico es cosa del pasado. Hace casi un siglo el psiquiatra alemán Theodor Ziehen acuño un término, la "intoxicación" filosófica o metafísica. La describe como una preocupación exagerada con la introspección, o analizar de forma obsesiva diferentes temas o la adicción a las preguntas filosóficas. La intoxicación filosófica, según creía Ziehen, es característica en la crisis de la pubertad y se relaciona con el proceso de personalización.

Lamentablemente en la práctica del cuidado de la salud mental esta elevada relación entre la DPDR y el pensamiento filosófico a menudo complica la situación clínica. Los "elementos filosóficos" de la DPDR aparecen como algo demasiado oscuro y desconcertante, y pueden confundir a psicólogos y psiquiatras que podrían experimentar problemas en conectar con el paciente. Típicamente el alto grado de sensibilidad y de actitudes interpersonales del paciente hace que por contra se sienta incomprendido y muy a menudo lo pase mal, sin saber cómo expresar sus extrañas experiencias. La incapacidad de compartir sus sensaciones extrañas y molestas con sus padres, con sus amigos o incluso con los profesionales de la salud hace que aumente su desconexión y  la irrealidad de su DPDR.

santos.barrioscanseco@gmail.com




jueves, 11 de agosto de 2016

DP - ¿Barrera protectora o Desorden? - Por Elena Bezzubova (PSYCHOLOGY TODAY)

El 9 de Febrero de 2016, en el blog sobre DPDR de Elena Bezzubova llamado "La busqueda del YO" (The Search for Self)  se publicó este interesante post, que os traduzco al español:





El “Airbag” de la Despersonalización: ¿Barrera protectora o Desorden?
La dolorosa experiencia de la irrealidad te salva de un peligro. 

Infame por ser uno de los desórdenes más lastimosos, la despersonalización es también una barrera de seguridad que te protege del peligro. La aparición de la despersonalización en una situación de estrés límite se puede comparar con la explosión de un airbag en un accidente de automóvil. La niebla de la irrealidad te protege de los traumas psicológicos así como un airbag desplegado te protege de las lesiones físicas. La niebla de la irrealidad cae como una barrera entre la persona y el trauma como si suprimiera virtualmente a la persona de la situación amenazadora.
 
 
Esta función defensiva de la despersonalización se hace más evidente en los traumas, en los casos de ansiedad aguda y en los ataques de pánico. Cuando el nivel de pánico alcanza un determinado umbral, la despersonalización acude como un salvador; continuando con la comparación anterior, como cuando al superarse un umbral determinado en una sacudida mecánica se activa la explosión del airbag. La despersonalización aparece como una especie de “airbag” que viene de serie en la estructura psicológica humana que puede ser empleado en situaciones amenazadoras de estrés, pánico o trauma. La despersonalización es un sistema de defensa muy complejo que requiere una organización mental humana de alto nivel.
 
En contraste con la vida animal donde los accidentes traumáticos se resuelven por el dilema o “escapo” o “lucho”, la vida humana  es abundante en situaciones donde ni la huida ni la lucha son posibles. La despersonalización representa una tercera forma de tratar el problema que permite a la persona escapar o aliviar la situación traumática. La singularidad de este tipo de escape es que se desarrolla en el mundo subjetivo de la psique de la persona. La experiencia de la despersonalización elimina a la persona del trauma psíquicamente y subjetivamente mientras se queda en él físicamente y objetivamente. La despersonalización y la desrealización (DPDR) crean una sensación subjetiva de irrealidad – “yo no soy yo mismo”, “me siento separado de mi” y “el mundo no es real”. Esta sensación de estar “separado del mundo” proporciona una separación del trauma, de la ansiedad o del pánico, aliviando la amenaza emocional y psicológica. La gente con despersonalización describe la experiencia de la “barrera”, “pantalla” o “muro” entre la persona y el mundo, a menudo experimentado con extrañeza sobre sus propios sentimientos, incluyendo los extremadamente traumáticos, los de pánico o los de miedo. Por tanto, el “algodón de la despersonalización” te salva del trauma que suponen las señales de socorro emocionales o psicológicas, pero al mismo tiempo te crea el trauma de sentirte irreal. Al disminuir el dolor del trauma, el “capullo” de la despersonalización mantiene a la persona atrapada dentro de la irrealidad.
 
Durante su viaje misionero al Sudeste Asiático un estudiante fue profundamente tocado por la vida dramática de una chica del lugar que vivía en un albergue de acogida. Su belleza e inocencia contrastaba con su pobreza, su vida como mendiga sin techo, el consumo de drogas y una vida rota. Tuvo éxito en conseguir fondos para ella y en asegurarle un lugar en el albergue. Finalmente, se dio cuenta de que estaba profundamente enamorado de ella y de que ella parecía corresponderle. Regresó a su casa pero siguió en contacto con la chica y su amor se iba haciendo más fuerte. No podía esperar hasta el verano siguiente para verla. Cuando llegó, ella estaba embarazada de un traficante de droga local. Por una parte él se enfadó y se sintió insultado. Por otra se sintió aún más unido a ella, y decidió salvarla y ganar su amor de nuevo. Ella jugó con él, un día se mostraba agradable y amorosa y al día siguiente se mostraba cínica y fría. La misión estaba terminando y su tormenta emocional iba creciendo. Roto por el dolor y la ansiedad, el sintió que estaba “perdiendo su esencia”. La tarde en que el planeó tener una “charla definitiva con ella”, ella se acercó a la misión con sus amigos, “borracha y seductora”. Mientras todos estaban sentados alrededor del fuego, viendo como ella tocaba a otro hombre de forma provocadora, el estudiante comenzó a sentir “un temblor interno, una ola creciente de ansiedad, sofocante y rompedora, como si me fuera a volver loco”. De repente, el “devastador tsunami de ansiedad iba desapareciendo en favor de una niebla. Vi su cara sonriendo a ese hombre como eliminada y apartada. El mundo entero se convirtió en algo distante. Me sentí desconectado y mecánico” Meses más tarde, cuando él casi estaba recuperado de esta relación traumática, el sentimiento de estar “desconectado del mundo” todavía estaba presente.
 
Una advertencia
 
A diferencia de este caso, muchos otros casos de despersonalización no están relacionados con un momento traumático particular. Algunos de estos casos pertenecen a situaciones de traumas silenciosos u ocultos. En tales situaciones una personas experimenta el trauma, pero la naturaleza de este trauma es tan delicada y compleja que la persona impide su registro de forma consciente. Hacer terapia llega a ser una exploración que puede llegar a descubrir este trauma oculto. Comprender cuál es este trauma silencioso podría ser de gran ayuda para reducir la despersonalización.
 
Anne, una joven de colegio, estudiante de sobresalientes y una líder fuerte, que “solía ocultar con gran maestría mi timidez secreta”, se quejaba de una despersonalización agresiva que “surge de repente”. La chica dijo que ocurrió en mitad de una tarde agradable de verano. Ella y su novio estaban cuidando del perro de los padres de ella, mientras estaban fuera. La pareja estaba pasándolo bien. “De repente,  de la nada, me sentí enferma”. Una extraña nausea, una especie de vértigo que se convirtió en una extraña experiencia de  sentir el “mundo como borroso”. Preocupada  porque algo estuviera mal en su vista se fue a un oculista. El sentimiento de irrealidad tanto del mundo como de ella misma aún continúa.
 
La primera dificultad que encontramos en la terapia fue que todo en su vida parecía simplemente bueno. La excepción era esta mala despersonalización. Anne estuve de acuerdo en mi comentario de que la forma en que ella hablaba parecía demasiado neutral, como si ella estuviera manteniendo las distancias sobre lo que describía. Recordando de nuevo esa tarde cuando le vino la despersonalización por primera vez, ella mencionó que la música que ella y su novio estaban escuchando era la que irritaba a su padre. Además Anne añadió que su perro  estaba mascando los leggings rojos de su madre, “no muy apropiados para su edad, así como otras ropas”. Intentando comprender que le hizo a ella pensar en sus padres mientras se lo pasaba bien con su novio, Anne confesó que bajo la “fachada de familia perfecta” había algunos problemas cuidadosamente escondidos: su padre se veía con otra mujer y su madre “nunca le amó”. Al principio Anne creía que ella “tenía su propia vida y no le importaban de verdad” sus problemas. Entonces se dio cuenta que los diferentes sentimientos que tenía sobre sus padres le hacían sentirse ansiosa y desconcertada, incluyendo amor, dependencia, envidia e ira. “No quería ver la más mínima posibilidad de que ellos se pudieran divorciar”. El proceso de comprender la realidad de la situación familiar fue de ayuda para recuperar su propia identidad y la realidad de SU YO y del mundo alrededor de ella.
 
Esta combinación de cualidades protectoras y destructoras de la despersonalización van unidas al fenómeno de la disociación. La organización mental humana nos permite centrarnos en una parte de las experiencias mientras apenas percibe la otra. El espectro de la disociación varía desde una evitación completa de la percepción de eventos potencialmente traumáticos a su reconocimiento parcial. La disociación permite a  un individuo gestionar partes aceptables del trauma a un nivel consciente mientras reprime la parte traumática intolerable en el subconsciente. El trabajo terapéutico arroja luz para ser consciente de esta parte oculta perturbadora, facilita su comprensión y al mismo tiempo hace que se camine hacia una integración de la identidad personal. La despersonalización a menudo tiene su origen en la disociación del YO, la personalización se basa en la experiencia del YO integrado por completo.